Amanda Acevedo Obituary
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Amanda Acevedo

September 14, 1939 - January 21, 2013
Obituary

Nuestra mamá, Amanda Acevedo, nació el 14 de septiembre de 1939 en Navolato, Sinaloa, México. Ella vivió en Tecuala, Nayarit hasta que tenía 17 años de edad. Nuestra familia nunca tuvo una relación con mi abuelo, con sus padres, Ascensión Osuna. Pero mi abuelita, María Diaz, era el amor de nuestras vidas, incluyendo y en particular, ella era el amor de mi mamá. Cuando mi abuelita Maria murió en 1989, a mi mamá se le partió el corazón, perdió el equilibrio y la mitad de su persona. Creo que mi abuelita era una de sus compañeras del alma. Y es por eso que mi...
Nuestra mamá, Amanda Acevedo, nació el 14 de septiembre de 1939 en Navolato, Sinaloa, México. Ella vivió en Tecuala, Nayarit hasta que tenía 17 años de edad. Nuestra familia nunca tuvo una relación con mi abuelo, con sus padres, Ascensión Osuna. Pero mi abuelita, María Diaz, era el amor de nuestras vidas, incluyendo y en particular, ella era el amor de mi mamá. Cuando mi abuelita Maria murió en 1989, a mi mamá se le partió el corazón, perdió el equilibrio y la mitad de su persona. Creo que mi abuelita era una de sus compañeras del alma. Y es por eso que mi mamá será enterrada al lado de mi abuelita tal como ella lo decidio. Aunque mi mamá no tuvo oportunidad de obtener estudios avanzados, se conducía con la dignidad y la presencia de alguien que tuvo una amplia educación. Mi mamá tenía 3 hermanas y 2 hermanos, Alicia, Lucila, Angelina, Rodolfo y José Luis. Lamentablemente, nuestra dulce Tía Angelina nos dejó demasiado pronto y esperamos que sus hermanos algún día regresen con nosotros. Mi Tía Alicia cuenta la historia de cómo mi mamá trabajaba en un cine vendiendo boletos en Tecuala, y cómo la gente se aprovechaba de ella, porque se quedaba dormida en la cabina. Se preguntaban porque no se habían vendido muchos boletos, sin embargo, el cine estaba lleno. A mi mamá siempre le venía el sueño tan fácil que una vez me conto que solía echarse chorrito de jugo de limón en la cara cuando estaba en la iglesia para quedarse despierta.
A los 17 años, se cuenta la historia, que mi padre José, la secuestró y se la llevó a Mexicali, Baja California. Mis padres, no tengo ninguna duda, se amaron mucho, pero su relación fue difícil y mi mamá decidió irse por su lado. Decidió irse a Mazatlan con su hermana Alicia y su familia de Mazatlán. Afortunadamente, las últimas vacaciones que tomó en enero de 2012, tuvo la dicha de visitar a esa parte la familia y regresó con recuerdos felices y maravillosos. Cuando mi mamá se fue de México, y llegó San Diego, decidió unirse a su hermana Lucy y comenzar una nueva vida. Ella hizo lo que pudo para ganarse la vida. Mi tía Lucy cuneta que mi mamá una vez vendió tamales de la cajuela de su Cadillac, una reliquia de su vida con mi padre. Mi mamá tuvo 3 hijos. Sergio Cruz, el mayor, yo, Mónica Cruz, su única hija y José Cruz, su hijo menor. José y yo vivimos con ella en San Diego y Sergio, 9 años mayor que yo, se quedó en México. En 1984, mi mamá conoció al compañero que se quedaría con ella para el resto de su vida y hasta los últimos momentos, Samuel "Sam" Acevedo. En abril de 1987, se casaron y formaron un clan en nuestro hogar. Nuestros medios hermanos, David y Lizy, Lupita la única hija de mi Tía Angelina, mis dos primos Juany y Rember, mi tío Rody, y por supuesto, mi abuelita.
Mi mamá siempre le abrió las puertas a quien necesitaba. Nuestra casa estaba llena de risas y claro, los pleitos regulares entre niños. Junto con Sam, mi mamá trabajaba en la compañía de mariscos Van Camp hasta que se cerró. Para vivir, ella hizo lo que pudo. Limpiaba casas, era cocinera, ela vendía tamales junto con mi abuelita y con el tiempo, ella pasó a tener un restaurante y una guardería. Pero su alegría se encontraba en su trabajo de voluntaria. Sam decidió ayudarle como voluntario también si es que la quería ver, pues mi mamá era miembro de muchas organizaciones en San Diego. Y era sumamente feliz ser parte de la comunidad de su iglesia. Y sus hermanos y hermanas en el Señor la mantuvieron fuerte, vigorosa y con una vida social repleta y llena. A ella le encantaba cocinar y a su familia de la iglesia le gustaba mucho su comida. Era uno de sus grandes placeres, el cocinar y escuchar como a la gente le gustaba su sazón. Don Ramón, su vecino y amigo que tan dulcemente en el último año tuvo cuidado amoroso de mi mamá y hasta la fecha de Sam y nuestra familia, me dijo que a pesar de que el había estado casado con una Mexicana por más de 30 años, nunca se atrevió a probar menudo. Pero cuando probó el de mi mamá, le encanto. Si recuerdo bien, mi mamá me presumió esa historia.
Sam y mi mamá disfrutaban viajar y campar y no le cabían todas las bodas, quinceañeras y celebraciones en su vida social. Siempre estaba ocupaba. Muchas veces, le hablábamos por teléfono temprano a la casa en la mañana y Sam no tenía ninguna idea en donde andaba. Sus amigas de más de 30 años, las Hermanas Dorado y Echeverría, eran sus compañeras cuando iban de compras en busca de gangas, se rieron mucho, intercambian recetas y comidas, asistían a la iglesia juntas, se ayudaban en sus problemas familiares pero también compartían sus alegrías. Y juntas siempre en la oración. Pero sobre todo se amaban. Junto con la familia, mi mamá tuvo a sus amigas a su lado, brindándole palabras de amor y dándole alientos dulces para que ella empezara su viaje y se encontrara con su Dios. Siempre tuvo presente a sus nietos, Maxine, Joaquín, Esteban, Christian, Sergio, Servando, Génesis, Natalia y Raquel. Ella tuvo la fortuna de tener a dos bisnietos, David y Grant. El dolor que sentía al no ver a algunos de ellos estuvo siempre presente pero aprendió a aceptar los caminos misteriosos de la vida. Y el 21 de enero de 2013 a las 11:24 de la mañana, mi mamá dejo este mundo, se reunió con su madre y su hermana Angelina y lo más importante, Dios la recibió en su casa en paz.

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Amanda Acevedo – Obituary 1939 - 2013

Our mother, Amanda Acevedo, was born on September 14, 1939 in Navolato, Sinaloa, Mexico. Her parents, Ascencion Osuna and Maria Diaz raised her in Tecuala, Nayarit until she was 17 years old. Our family never had a relationship with my grandfather. But my grandmother, Maria, was the love of our lives, including and especially, she was the love of my mother. When my grandmother passed away in 1989, my mother was heartbroken and she lost her balance and half her person. I believe my grandmother was of my mom's soul mates. My mother will be buried next to my grandmother. Though my mother never had more than a 6th grade education, she carried herself with the dignity and presence of someone who had an extensive education. My mother had 3 sisters and 1 brother, Alicia Sanchez, Lucila Dunetz, Angelina Borrayo and Rodolfo Borrayo. Sadly, our sweet aunt Angelina left us too soon and we hope her brother is still alive and will return to us one day. My aunt Alicia tells the story of how my mom worked at a movie theater selling tickets in Tecuala, Nayarit and how people used to sneak right by her because she would fall asleep in the booth. Sleep used to come so easy to her that she once told me used to squirt lemon juice on her face at church so she would stay awake.

At 17, the story goes, that my father Jose Cruz, kidnapped her and took her to Mexicali Baja California. My parents, I have no doubt, did love each other but their relationship was tumultuous and my mother chose to go her way. On one of those breaks, she joined her mother and her sisters and that side of her family in Mazatlan, Sinaloa. Fortunately, the last vacation she took in January 2012, she visited with that side of the family and returned happy and wonderful memories. When my mother left Mexico, and came to the San Diego, she decided to join her sister and start a new life. She did what she could to make a living. My aunt Lucy once said to me that my mom once sold tamales out of her Cadillac, a remnant of her life with my father. My mother had 3 kids. Sergio Cruz the oldest, me, Monica Cruz, her only daughter and Jose Cruz, her youngest son. Jose and I joined her in San Diego and my older brother Sergio, 9 years my senior, remained in Mexico. In 1984, my mother met the companion who would join her for the rest of her life, Samuel "Sam" Acevedo. In April 1987, they married and a clan formed in our household. Our half siblings, David and Lizy Acevedo, Angelina's only daughter Lupita, two of my aunt Alicia's kids Juany and Rember Sanchez, my uncle Rody, and of course my grandmother all lived in our household. My mother was always taking someone into her house. Our house was full of laughter and the regular bickering between kids. Along with Sam, my mom worked at the Van Camp Seafood company until it closed down. To make ends meet, she did whatever she could. She cleaned houses, she was a cook, she sold tamales along with my grandmother and eventually, she ran a ran a restaurant and a daycare center. But her joy was in her volunteer work she was so committed to. Eventually, Sam had to join her in her volunteer work because she was a member of so many organizations in San Diego, that unless he joined her, he was never going to see her. She loved being a member of her church and her brothers and sisters in the Lord, kept her strong, vigorous and busy. She loved to cook and her church family raved about her cooking. It brought her so much pleasure to cook for others and to hear folks showering with piropos about her cooking. Don Ramon, her kindly neighbor and friend who in the last year took loving care of my mom and Sam, recently told me that although he had been married to a Mexican woman for over 30 years, he never dared to taste menudo. But when he tried my mother's, he said he was hooked. If I recall faithfully, my mother showed off that story to me. Sam and my mom enjoyed trips together and camping and she could not fit in enough weddings, quinceaneras, baby showers, birthday parties in her social life. She enjoyed just being out and about. Many times, we would call the house early in the morning and Sam had no idea of her whereabouts. Her friends of over 30 years, Martha Dorado and Echeverria, they were consuming bargain hunters, they laughed a lot, exchanged recipes and meals, attended church, suffered their family problems and shared in their family's joys and prayed together. But mostly they loved each other. Along with family, my mother had her friends by her side, speaking loving words and giving her warm nudges to let go and join her God waiting for her. Never far from her mind were her grandchildren, Maxine Antoine, Joaquin Cruz, Esteban Cruz, Christian Marin, Sergio Cruz, Servando Cruz, Genesis Cruz, Natalia and Raquel. She was fortunate to have seen two great grandchildren, David and Grant Metzer. The pain she felt at not seeing some of them was always present but she learned to accept the mysterious ways of life. And on January 21, 2013 at 11:24am, my mother let go, joined her mother and her sister and most importantly, God welcomed her home at peace.

"Monica, I am truly at a loss of words to comfort you upon the passing of your mom. May peace come to you anew in God's time. I am glad to have met your mom..." Kristen Smith (Imperial Beach, CA)

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